El último humano




Posiblemente el último ser humano que deje de respirar sea una mujer, por tanto habría que volver a titular el blog como «la última humana». Hubo un último dinosaurio en morir, un último tigre de diente de sable y así de muchas especies desaparecidas en el curso de la historia natural.

Esto ya ha pasado muchas veces en la historia de la Tierra, cada cierto tiempo nuestro planeta se deshace de sus criaturas, digamos que las asesina porque necesita regenerarse, algo así como cambiar la piel, y seguir su camino de unos miles de millones de años. Los humanos hemos juntado un problema de malísima relación con nuestro planeta que nos hubiera asegurado la extinción en solitario con una epoca de extinción masiva que tal vez estaba prevista para más tarde pero que nuestr a explosión demográfica y consiguiente abuso de los recursos naturales ha adelantado.

El deshielo de los glaciares y del Artico cada vez va más rápido y es una señal de que este ciclo se acaba y el mundo que nosotros hemos conocido no tiene continuidad, se hunde, cosa necesaria para dar paso a una vida renovada, que ya está esperando su turno tras nosotros.

¿Que podemos hacer?.

No poco, no podemos impedir la extinción masiva que se aproxima porque ella viene dado por un ciclo terrestre pero podemos gestionar nuestra mejor actitud colectiva e individual ante nuestro presumible cercano final, administrar el canto del cisne que a buen seguro de algo servirá. Hay dos caminos: asumir la realidad sin obsesionarnos o meter la cabeza debajo del ala como el avestruz, y esto último es lo que están haciendo todos los gobiernos actuales de la Tierra, tan insensatos como lo más vulgar de sus poblaciones.

Si nos toca vivir el final de nuestra especie la experiencia tiene su lado original, nadie antes ha podido ver tal cosa, asistiremos a un espectáculo nunca visto. Si te toca ser el último humano piensa que ahora eres tú el género humano, ofrece lo mejor, no te desesperes, aguanta hasta donde puedas y antes de morir agradece al planeta, por todos los que no lo hicieron antes, su hospitalidad acogiendo a gente tan impresentable como nosotros.


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